jueves, 6 de noviembre de 2008

¡¡Sin prisas!! (ralentizar es disfrutar)

En una lógica social en la que priman conceptos tan apegados a la noción de productividad, el tiempo se circunscribe a la lógica de producir, distribuir, consumir o desechar y el disfrute del momento queda aparcado y relagado prácticamente a un segundo plano.

Si os fijais bien, más de un 50% de la población mundial vivimos hacinados en las estresantes ciudades (¿habéis probado a visitar el centro en hora punta o a viajar en metro a la salida de vuestro empleo?), con infinidad de compromisos y tareas que llevar a cabo generalmente para otros, nos desplazamos a velocidades elevadísimas incluso caminando, no digamos ya cuando optamos por otro tipo de transporte (coche, tren de alta velocidad, compañías de vuelo barato) y ni siquiera contemplamos la posibilidad de detenernos para observar el panorama, dialogar o bromear con el resto de las personas, jugar (hay que mantener el niño que llevamos dentro), pasear libremente, relajarse, perder el tiempo...

"Haz de tu tiempo una herramienta útil" es la invitación a involucrarnos en esa dinámica productivista y deshumanizada. Todo lo que no sea realizar una actividad productiva, se considera tiempo malgastado y se critica duramente, aunque puede que no de modo incosciente o deliberado (rastrea en tu día a día y encontrarás más de un ejemplo).

Frente a este "acelerón" absurdo, ha surgido una iniciativa que responde al nombre de "slow movement" y a la que muy hábilmente se ha adherido recientemente la empresa Natura con claros visos de aprovechar el presumible tirón mercadotécnico que trae consigo.

El movimiento slow (lento) llama a tomarse un tiempo para cocinar, recrearse y paladear los alimentos para extraer su esencia y aprehender sus sabores (slow food), crear entornos laborales saludables y favorables al empleado (slow work), enseñar a un ritmo más suave para asimilar mejor los conceptos (slow schooling), tener una lectura sosegada y gozosa preferentemente sentado (slow books), disfrutar de los trayectos, aunque nos tome más tiempo recorrerlos (slow travel), hacer el amor lentamente deleitándose en cada detalle y en cada sensación de placer (slow sex), crear espacios exentos de ruido y contaminación para pasear y acompasar los biorritmos a la estación del año (slow cities)...

Se han publicado un buen ramillete de obras literarias al respecto que os invito a consultar para aproximaros a esta llamémosla "filosofía de vida": Elogio a la lentitud, Elogio a la pereza, Slow is beautiful, The slow down diet...

1 comentario:

Kurrin-Kurrin dijo...

También está el libro de Carlo Petrini ( fundador del movimiento Slow Food), "Bueno, limpio y justo" Ediciones Polifemo.

He estado un rato leyendo tu blog y me ha gustado.
Ya está añadido a "mis favoritos". hasta la vista