domingo, 25 de mayo de 2008

Juguemos la partida

"Cuando nos preguntamos por el origen de las injusticias, casi siempre se las carga el mismo: el sistema. Es decir, los grandes poderes económicos. Ahora bien, existe un vínculo directo entre el poder económico y cada uno de los ciudadanos: el consumo. Nos guste o no, seamos o no consciente de ello, todos somos una pieza clave del denostado sistema. Ello puede ser visto como una carga de culpabilidad que no queremos soportar. Pero tambien puede ser visto como una situación estratégica inmejorable: sin nosotros, el timón no gira" (Centro de Recerca i Informació en Consum, 2000).

El párrafo citado describe hasta que extremo nosotros (tú que lees esto y yo que lo escribo) somos los responsables en última instancia de esta desproporción consumista en la que estamos inmersos y sin los cuales el engranaje de la maquinaria difícilmente opera o lo hace de un modo radicalmente distinto.

Es decir que si a ti, a mí, a tu primo, a tu vecino o al tipo con el que habitualmente te cruzas camino del Metro o el autobús se nos antoja, el tantas veces criticado "estado de las cosas" se viene abajo sin remisión e indudablemente emerge el modelo que estimamos conveniente los ciudadanos y no el que han impuesto desde los despachos: aquel que ignora cuanto acontece en las calles, los mercados y los bosques; aquel que gobierna desde el despotismo y aquel que trata de imponerse cueste lo que cueste y arrolle cuanto arrolle con tal de obtener el tan ansiado lucro.

"Tengo un mensaje para la gente joven de cualquier parte del mundo: puedes cambiar el mundo. Por favor, no seas complaciente: lo que haces, lo que opinas y tus acciones son importantes. Recuerda esto: tienes algún poder. Por favor, usa ese poder" (Linton Kwesi Johnson, Rototom Sunsplash 2004)

Así pues, toma nota de la diatriba de LKJ y actúa en consecuencia: siendo absolutamente consciente de que con tu acción forjas, no sólo tu vida, sino que rediriges el mundo hacia lo que estimas conveniente y contribuyes a dibujar el futuro saludable que espero vivirán las generaciones venideras.

Es tiempo, pues, de comenzar a jugar la partida y de demostrarle al adversario que, aunque minoría, tenemos un poder en nuestras manos y vamos a hacer uso de él para derrotarlo
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2 comentarios:

Lalo dijo...

Sólo un apunte, no tenemos tan poco poder, LO TENEMOS TODO. Somos mayoría, no minoría. La población ciudadana del mundo es enorme comparada con la clase política y los que realmente mandan: los responsables de las grandes corporaciones.

MuchachitoOrdinario dijo...

Es cierto, en realidad la ciudadanía de base somos infinitamente más que los prebostes que pilotan las grandes compañías transnacionales, que ejercen su soberanía a escala planetaria.

Si bien, creo que su máximo acierto ha sido saber anestesiar la consciencia colectiva y eso nos convierte en minoría a los que pensamos en otro orden mundial, los altermundialistas. A eso me refería Lalo.